“Una pedagogía nuestra, medida a nuestras fuerzas”

La semana pasada se celebró la Semana de la Educación, con eventos tan significativos como el 27º Salón Internacional del Estudiante y de la Oferta Educativa, Aula, celebrado en IFEMA con el objetivo de facilitar la orientación profesional al estudiantado. Con motivo de este acontecimiento hemos decidido hacer un repaso histórico por la educación boliviana del siglo XIX y principios del XX.

La autora de Íntimas, Adela Zamudio, solo pudo cursar hasta tercero de educación primaria. Sin embargo, su empeño por llegar a ser profesora le permitió ingresar en 1890 en magisterio profesional en la cochabambina Escuela San Alberto. A partir de entonces, dedicó parte de su vida a la labor educativa llegando a ser directora del Liceo de Señoritas, posteriormente bautizado como Liceo Adela Zamudio; actualmente es el último colegio cochabambino que mantiene un solo género en sus aulas.

Las ideas pedagógicas de Adela Zamudio defendían una educación igualitaria, laica y un mayor acceso femenino a cursos superiores, como aparecía en su artículo «Temas Pedagógicos» publicado en El Heraldo de Cochabamba en 1914. Sus ideas liberales le llevaron a un enfrentamiento con el padre Pierini, promotor de Liga de las Señoras Católicas, sector conservador que seguía vinculando la educación con la Iglesia Católica. Así, la escritora escribía:

 Lo que evidentemente irrita a Ud. y le escandaliza es que, una cualquiera como yo, una mercenaria que gana el pan, tachada además de irreligiosidad, se haya atrevido a denunciar un error de matronas piadosas, ricas e influyentes. Si esa es la moral católica que Ud. tanto encomia, yo no la profeso ni la enseñaré jamás a mis alumnas. Yo profeso la moral humana, la inmutable, la que aquilata la virtud donde se encuentre, humilde y desconocida, y condena el error sea quien fuere el potentado que ha caído en él (RIVAS SALAZAR, Luis., 2015).

Durante el siglo XVII, la formación académica de los hijos se realizaba a través de profesores particulares. Con la apertura de los primeros colegios se crearon escuelas anexas de primeras letras, dedicadas a la enseñanza de los más pobres, lo cual suponía un avance en la educación de los criollos. A partir de la expulsión de los jesuitas, regentes de la mayoría de las escuelas de América, el sistema educativo comenzó a virar hacia lo público hasta convertirse en el siglo XIX en el modelo más popular, con una mayor responsabilidad del Estado. Esta tendencia estaba probablemente vinculada con la situación vivida en España y, más concretamente, con  las ideas de Rodríguez de Campomanes presentes en sus Discursos.

En el año 1775, se publicaba Discurso sobre la educación popular de los artesanos y su fomento,  que ponía de manifiesto la necesidad de establecer una metodología pedagógica de los artesanos para la recuperación económica de la España de Carlos III. De este modo, se pretendía normalizar una educación «técnica y moral [que] suele ser defectuosa, y descuidada entre nuestros artesanos: persuadiéndose no pocos, de que un menestral no necesita educación popular» (GRANDA PAZ, 2011, p. 19).

Entre sus propuestas destacaban el establecimiento de  distintos ciclos y grados, la necesidad de dejar de tratar a los aprendices como sirvientes de sus maestros, los beneficios de dar premios al aprendiz y la reglamentación de los exámenes. La formación de los maestros adquiría por primera vez importancia, se tenía en cuenta qué debían enseñar y en qué orden. De una importancia equitativa fue también la obra del maestro Simón Rodríguez, quien fue preceptor de Simón Bolívar. Su primera propuesta educativa, presentada en Caracas, defendía una educación más equitativa pero manteniendo la jerarquía, es decir, las élites seguirían gobernando y los más pobres trabajando para las mismas. En 1825, Simón Bolívar le encargó el programa educativo de Bolivia. Sin embargo, sus desavenencias con ‘El Gran Mariscal’ Sucre le llevaron a renunciar a los seis meses y a retirarse a Oruro. Su concepto de educación popular no respondía a otro que a la construcción de las naciones recién liberadas e influyó ampliamente en la Constitución de Bolivia de 1826. Se proponía una enseñanza útil que crease un nuevo ciudadano, más liberal y autónomo; un ciudadano que hiciese frente a la colonización, que dejase de imitar a Europa, algo fundamental para que estas nuevas naciones madurasen económica y políticamente. De ahí la importancia que se dio a la enseñanza de la lengua quichua junto con el castellano. Se buscaba una enseñanza que, en definitiva, destacase el espíritu nacional. Un ejemplo de ello son los Cantos e Himnos escolares de la escuelas de Potosí (1892).

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Tras la Guerra Federal (1898-1899) y con el triunfo de los liberales se inició un período económico fructífero durante los primeros treinta años del siglo XX, gracias en parte al auge de materias como la goma o el estaño bajo un sistema exportador que suponía el 50% del total del ingreso sobre las mismas. Se hacía necesaria, por tanto, una mayor preparación de la mano de obra. Las nuevas políticas liberales educativas buscaban la creación de una escuela única y laica, con el objetivo de alcanzar un progreso para el país pero también para reforzar la unidad nacional.

El contexto que se tenía era este: del total de personas censadas (1.633,610), solamente el 16% (217.593) contaba con instrucción elemental, mientras el 84%(1086,559) no sabía leer ni escribir. De las personas que no contaban con instrucción, 255.905 eran mujeres y 560.654 hombres; en el caso de las personas con instrucción, 127.420 eran hombres y 90.173 mujeres […] (IÑO DAZA, W., 2012, p. 165).

Estado de la instrucción en Bolivia (1900)

Departamentos Población absoluta  
Con instrucción Sin instrucción  
H M T H M T
La Paz 22.943 15.789 38.732 160.091 162.064 322.155
Cochabamba 24.690 14.443 39.133 100.458 117.294 217.752
Potosí 15.140 6.095 21.235 116.187 122.125 238.312
Chuquisaca 12.447 8.137 20.584 64.540 71.935 136.475
Oruro 6.878 4.045 10.923 26.915 28.458 55.373
Santa Cruz 37.637 37.087 74.724 25.701 25.154 50.855
Tarija 4.453 3.338 7.791 24.744 25.050 49.794
El Beni 2.989 1.234 4.223 7.183 8.563 15.746
Territorio Nacional de Colonias 243 5 248 86 11 97
Total 127.420 90.173 217.593 255.905 560.654 1.086.559
               

Fuente: Oficina Nacional de Inmigración, 1904: 30-34.

Aunque a principios del siglo XX la educación se encontraba municipalizada a través de la Ley del 6 de febrero de 1901, poco a poco se comenzó una transición hacia una mayor dependencia del Estado dando lugar a la edad de oro de la educación boliviana. El ministro de Instrucción Samuel Oropeza fue el primero en darse cuenta del desequilibrio que había entre una educación primaria de la que los niños salían prácticamente sin saber leer o escribir y una educación secundaria exigente. La gran cantidad de población analfabeta y la falta de personal educativo preparado eran los principales problemas de este sistema. Con la llegada de Juan Misael Saracho al ministerio la política educativa se centraba en dos aspectos: la centralización de las universidades y la instrucción indígena. Para aumentar la calidad en la enseñanza boliviana procedería, además, a la contratación de profesores extranjeros con una alta cualificación. A lo largo de estos años se fueron fundando infinidad de escuelas, tanto colegios como Escuelas Normales, aquellas que se encargaban de la formación de los propios profesores como: la Escuela Normal de Profesores de Sucre (1909) o el Instituto Normal Superior «Simón Bolívar» (1916). La tendencia seguía siendo crear una educación propia al servicio del Estado, como parte de un programa de exaltación nacional:

Necesitamos, pues crear la pedagogía nacional, es decir, una pedagogía nuestra, medida a nuestras fuerzas, de acuerdo con nuestras costumbres, conforme a nuestras naturales tendencias y gustos y en armonía con nuestras condiciones físicas y morales (Tamayo citado por IÑO DAZA, W., 2012, p. 195).

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En el caso de la educación femenina el problema estaba en la propia concepción de la mujer. A partir del siglo XIX el pensamiento colectivo varía para concebir a la mujer como un ser moralmente superior, al que Isabel Cristina Bermúdez (2008) llama «ángel del hogar», superior al hombre a la hora de amar y perdonar. Las mujeres son, por tanto, aquellas que cuidan y cohesionan la familia y, por ello, aquellas que se dedican a la vida pública o política son calificadas de «desnaturalizadas». Este nuevo concepto de la mujer no hallaba ninguna oposición puesto que seguía viendo a la mujer como a la ama de casa benevolente y dócil. Todo esto dejaba en una difícil situación a aquellas mujeres que, como nuestra autora, decidieron permanecer solteras arriesgándose a la marginación social por «solteronas». El nuevo concepto de mujer como aquella que influía en el género masculino exigía una educación moral estricta como modo de contribución a la nación. Mediante real cédula en 1785 se crearon jurídicamente los colegios de niñas, aún siendo optativa su alfabetización. Aunque se crearon escuelas como el Colegio de Niñas de Cochabamba (1789) o el Colegio de Niñas Huérfanas en Potosí (1797), eran pocas las que asistían a los mismos por falta de ingresos en las familias, escasez de centros gratuitos, poco de interés en las familias por educar a las hijas y escasa inversión estatal en promoción de estas escuelas.

En muchas ocasiones en estos lugares solamente podían hacerse cargo de la educación de las mujeres nobles y urbanas, quedando un rango amplísimo de población rural y empobrecida fuera de estas instituciones. En definitiva, a lo largo del siglo XIX se formaron dos planteamientos: educación laica para la mujer y el progreso de la patria, y educación conservadora religiosa y moral. Esta última únicamente era calificada como necesaria debido a la debilidad innata del género femenino.

Pilar Capel Mateos

Bibliografía y fuentes:

Rivas Salazar, Luis Christian. (2015). Las ideas libertarias de Adela Zamudio. Eju TV.

IÑO DAZA, Weimar Giovanni. (2012). La reforma liberal (1899-1920): Modernización de la educación pública en Bolivia. Revista Estudios Bolivianos (16), 159-206.

BERMÚDEZ, Isabel Cristina. (2008). El ángel del hogar: Una aplicación de la semántica liberal a las mujeres en el siglo XIX andino. Historia y espacio (30), 1-23.

GRANDA PAZ, Osvaldo. (2011). Antecedentes de la propuesta de educación popular de don Simón Rodríguez. Historia de la Educación Colombiana (14), 9-29.

Archivo Fotográfico de la  Universidad de Concepción (UdeC)

Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB) 

 

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