¿“Para vivir en paz con ellas es necesario engañarlas”?

Si hay algo que define a Adela Zamudio como escritora es que plasmaba su pensamiento en su obra. Zamudio utilizaba sus escritos periodísticos, poéticos, novelescos, etc. para hacer crítica de aquellas ideas contra las que tanto luchaba. La mayoría de ellas tenían que ver con la sociedad, el género y la religión. En esta entrada nos queremos centrar en un tema que, de alguna manera, engloba esas tres ideas de crítica principales y recurrentes en Zamudio: el matrimonio.

Screenshot 2019-04-25 at 09.03.44Uno de los temas principales de Íntimas es la crítica a los problemas que existen en el matrimonio que se dan debido a la educación que recibimos. Adela Zamudio utiliza a los personajes de esta obra para hacer una crítica al poder patriarcal y los roles de los hombres y las mujeres en el matrimonio. Para Adela Zamudio, la principal razón por la cual tantos matrimonios fallan es por la diferencia de ideas que existen entre los hombres y las mujeres, formadas por la educación que han recibido: las mujeres creen que entran al matrimonio para encargarse de las tareas domésticas y sacrificar sus vidas para entregarse plenamente de cubrir las necesidades del marido; y los hombres las consideran incapaces de entrar en la clase intelectual por considerarla propia y exclusiva del género masculino. Con estas bases, tras un tiempo de matrimonio, él busca la satisfacción (en todos los sentidos) fuera de casa, y ella se queda reducida al hogar y se encuentra aislada. El matrimonio no funciona porque existe un abandono moral de parte de ambos. Muchos hombres recurren al engaño porque consideran las mujeres piensan distinto a ellos y, por ello, creen necesario mentirlas para poder vivir en paz. Según Adela Zamudio, esta situación no cambiará hasta que no lo haga también la educación que reciben tanto hombres como mujeres y se comience a basar las relaciones matrimoniales en la sinceridad y la comunicación.

Las mujeres piensan y sienten con criterio tan distinto del nuestro que para vivir en paz con ellas es necesario engañarlas.

Juan

(Íntimas, p. 110)

Esta es la visión del matrimonio que tenía Adela Zamudio en 1913 cuando escribió Íntimas. Ella esperaba que en un futuro la educación cambiase y la institución del matrimonio no continuase con estos problemas. Para averiguar si nos encontramos en un punto en el que esto ha ocurrido —la educación y el matrimonio han evolucionado—, hemos realizado a nuestros seguidores dos preguntas al respecto:

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Respecto a la primera pregunta, “¿En qué crees que ha cambiado el matrimonio desde el siglo pasado hasta ahora?”, un mayor número de respuestas hablan de la mayor libertad de la mujer, sobre todo en relación a su incorporación al mundo laboral y la esfera intelectual. “La mujer se encargaba de criar a los hijos y del cuidado de la casa, ropa, costura, comidas, compra, y el hombre era el que trabajaba fuera de casa y llevaba el sueldo. Ahora ya no es así”, afirma uno de nuestros seguidores; o “la incorporación de las mujeres a la fuerza laboral cambió la dinámica de la vida doméstica”, comenta otro. Por otro lado, muchas personas ven la institución del matrimonio actual como un tránsito legal del que se puede prescindir: “En nuestra sociedad el matrimonio es una opción, no una necesidad” o “cada vez más gente no lo ve como algo necesario”. Muchos otros coinciden con la idea de Adela Zamudio y la educación y apuntan que “lo que ha cambiado es la mentalidad de la sociedad” y “la educación de las personas es distinta: el matrimonio hoy en día es mas igualitario”. De esta manera, la esperanza de nuestra escritora de que mejorase la educación y, con ella el matrimonio, se ve reflejada el pensamiento de algunos de nuestros seguidores. Sin embargo, nos encontramos con quien cree que no ha cambiado en “nada o muy poco”, o todo lo contario, con algún soñador que afirma que ha cambiado “en todo. O al menos eso espero”.

En relación a la segunda pregunta “¿Qué problemas crees que siguen existiendo en los matrimonios de hoy en día?”, muchas personas consideran que la educación no ha avanzado o cambiado tanto y que la imposición de los roles de género y el machismo siguen presentes en la misma: “Lo que sigue existiendo son hombres que todavía reciben una educación machista y eso es un problema de base que tiene que acabar”, “la carga familiar y la organización de la casa sigue siendo mayoritariamente femenina. Todavía no se comparten responsabilidades independientemente de si se trabaja fuera de casa o no. Además de la falta de asunción por parte del hombre del nuevo papel de la mujer lo que provoca un mayor número de muertes por violencia machista”, “falta mucho para que nos podamos considerar individuos (las mujeres sobre todo) libres de decidir sobre nuestras vidas (matrimonio e hijos) sin que la sociedad nos mire como raras: la mujer no casada es solterona y la mujer sin hijos es egoísta e insensible”. Muchas otras respuestas tienen que ver con la finalidad en sí del matrimonio. Los avances de la sociedad han provocado que “el matrimonio en sí se vuelv[a] absurdo. El problema del matrimonio en mi opinión, es su propio origen, y el desarrollo social es su principal enemigo, pues es ese desarrollo de igualdades entre el hombre y la mujer el que acota y derrumba esa institución concebida primariamente cómo una jaula para el género femenino”, “en el caso de la matrimonio heterosexual, la mujer ya no se casa con el hombre por necesidad, o de manera concertada. Esto es una reflexión general, puesto que aún se dan casos”. Esta misma respuesta afirma, a continuación que “los problemas que existen en los matrimonios, siguen siendo los de antaño en ciertas ocasiones, siendo estos la infidelidad o la economía. Dando por supuesto que las cuestiones aquí planteadas se refieren al matrimonio en España u Occidente, siendo aún diferente en otras zonas del mundo”. Numerosas respuestas coinciden, también, en que la falta de comunicación es uno de los principales problemas que se dan en los matrimonios actuales. En comparación con lo que criticaba Adela Zamudio, en este ámbito no hemos avanzando mucho: “Falta de comunicación”, “seguramente la falta de comunicación” y “comunicación y compromiso” son algunas de esas respuestas. En la misma línea que nuestra autora, también coinciden muchos seguidores en que la educación sigue siendo un problema vital en torno a esta institución: “la educación que recibimos desde niños, no evolucionamos”, “ante todo, la educación”.

La conclusión a la que podemos llegar es que el proceso evolutivo del matrimonio es un proceso lento y que, como dice una de nuestras respuestas, “es una cosa de dos y no de una sola persona” en el propio matrimonio, y que se trata de un trabajo que tiene toda la sociedad y no solamente unos pocos. Aún queda mucho por trabajar y, aunque el proceso sea lento, no significa que no hayamos conseguido mejorar la situación que existía en 1913.

 

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